En tiempos antiguos un pirata era aquel que se dedicaba a navegar por los mares del mundo robando a las embarcaciones y viviendo una vida sin Dios ni ley. Para muchos eran villanos, para otros eran ídolos, algunos los odiaban, otros los admiraban, habían quienes les temían, mientras otros esperaban anciosos su llegada. Lo cierto es que los piratas de hace 3 o 4 siglos eran personajes que daban que hablar, aun hoy en día todavía se cuentan historías de piratas en donde muchos de ellos son «héroes» que solo hacen una que otra cosita mala, pero en el fondo son buenas personas.
En los tiempos modernos tenemos también piratas, pero piratas de otro tipo, muchos de ellos no son ni tan guapos, ni tan buenos con la espada y la pistola, pero ciertamente son aventureros, o mejor dicho temerarios. Son tan o más perseguidos que los piratas de antaño y no dan tanto que hablar entre la gente común. Eso si, son excelentes navegantes, aunque su mar no tiene agua y sus naves no son de madera, son capaces de atravezar enormes distancias en cuestión de segundos, se comunican en cuestión de minutos y su organización es muy buena.

Estos piratas modernos nacieron en garajes, áticos, sótanos y otros lugares con poca luz solar, los hay de todos tipos, en algún momento en el futuro espero poder dar una pequeña reseña de cada tipo de pirata que existe en la actualidad.

Los piratas de la actualidad son mucho más numerosos de lo que uno pudiera imaginar, se encuentran en todas partes, en cada esquina vendiendo música, películas, programas; en cada casa descargando «mp3»; en cada oficina trabajando con esas aplicaciones «trial 30 años».

Los piratas de los tiempos modernos han llegado para quedarse, se han convertido en una filosofía, en una forma de vida, en la única salida de los países pobres y aunque lo que hacen es ilegal parecería que ya a nadie le importa, y si le importa es solo cuando se meten en sus terrenos.

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